sábado, 23 de febrero de 2013

Cópulas que duran minutos … o varios días!


Pareja de mariposas Pieris napi en copula

Una vez que los imagos han salido de la crisálida y han endurecido sus alas ya están preparados para emprender el vuelo. A partir de este momento, el objetivo primordial de los machos será encontrar congéneres del sexo opuesto para proceder al apareamiento y con ello obtener descendencia, fundamental para la conservación de la especie. La competencia será dura desde el primer momento ya que el número de machos es mucho mayor que el de hembras, llegando en ocasiones a proporciones superiores a 100m x 1h.

Pareja de mariposas Pieris napien copula
Otra pareja del mismo piérido que el anterior, Pieris napi

La longevidad de los imagos puede variar mucho en función de la especie, así, en determinadas casos, la vida de éstos puede verse reducida a tan solo unos pocos días. En estos casos, todos los individuos, independientemente de su sexo, emergen de sus crisálidas prácticamente a la vez o con intervalos muy cortos de tiempo para facilitar con ello que los encuentros “amorosos” entre machos y hembras se produzcan cuanto antes, sin demorarse demasiado, lo cual podría resultar fatal.

Pareja de mariposas Leptotes pirithous en copula
Cópula de pareja de Leptotes pirithous

Patrones de emergencia

Por norma general las emergencias suelen ocurrir en días calurosos, siguiendo determinados patrones temporales, numéricos y/o sexuales. Así se habla de:

  • proterandria” cuando son los machos los que emergen primero (el patrón mas habitual)
  • proteroginia” cuando son las hembras las que lo hacen en primer lugar

Pareja de mariposas Lasiommata megera en copula
 Macho y hembra de Lasiomata megera en un momento íntimo

Tal y como explican A. Masó y M. Pijoan en Observar mariposas (Planeta, 1997), la razón que hace que la primera predomine en gran medida sobre la segunda no es otra que la de evitar consanguinidades (y con ello fortalecer la especie), ya que los machos, al nacer primero y no encontrar hembras en su territorio se ven obligados a ir en su busca a otros lugares más o menos lejanos … Infelices ellos, que desconocen que en realidad lo que hacen es un viaje hacia la muerte … ya que por norma general, tras la cópula, su reloj vital se irá apagando irremediablemente hasta pararse por completo ...

Pareja de mariposas Lycaena phlaeas en copula
Cópula de Lycaena phlaeas

Vuelos en cópula

La duración de la cópula (acoplamiento entre un macho-hembra), puede durar minutos o … vario dias!! (como algunas especies que viven en los trópicos) y durante la misma estos acróbatas del aire pueden incluso volar juntos sin dificultad.

Pareja de mariposas Pieris rapae en copula
Pieris rapae macho y hembra copulando

Tras la cópula, la hembra será la que se encargue de buscar el mejor lugar para depositar los huevos (que porta todavía sin fecundar), y es que las hembras transportan el semen depositado por el macho en un habitáculo especialmente diseñado para ello, la “bursa copulatrix”. La fecundación se producirá en el mismo momento en el que ésta vaya depositando los huevos en el lugar elegido. Generalmente lo hará en algún lugar de la propia planta nutricia, y si este no es el caso, en algún lugar bastante próximo a ella.

Pareja de mariposas Brintesia circe en copula
Brintesia circe en cópula

Muy poc@s llegarán a edad adulta

A esta nueva generación de mariposas el futuro se le presenta complicado. La tasa de mortalidad para toda la puesta es sumamente elevada y aunque varía de unas especies a otras, se puede hablar de una mortalidad cercana al 100%.

Aunque a primera vista puede parecer un verdadero desastre, esta proporción es necesaria para que el status quo se mantenga sin grandes variaciones en cuanto a número de individuos, ya que una superpoblación acusada podría ocasionar graves daños en el ecosistema.

Pareja de mariposas Pyronia tithonus en copula
Pareja de Pyronia tithonus

Un número de individuos desproporcionado, podría ocasionar la eliminación de las plantas nutricias, que desaparecerían bajo las mandíbulas de las insaciables orugas, y a su vez repercutiría directamente sobre las generaciones futuras, las cuales podrían no salir adelante debido a la falta de alimento, pudiendo incluso llevar a la desaparición de la especie.

El clima (fuertes lluvias, prolongadas sequías, cambios bruscos de temperatura), los depredadores (como las aves, los mamíferos insectívoros o incluso otros insectos), los parásitos, los hongos y las bacterias, así como las enfermedades que les son propias, junto con otra serie de factores, serán los que se encarguen de mantener la esperanza de vida en los niveles adecuados para que este tipo de acontecimientos no sean para nada habituales.

martes, 5 de febrero de 2013

De engaños visuales y otras historias


Como bien sabéis, muchos lepidópteros son verdaderos especialistas en las artes del camuflaje. Tal y como apuntábamos días atrás cuando hablábamos de la Inachis io (ver en este mismo blog: Una mariposa con cuatro mecanismos de defensa), la finalidad de esta capacidad es eminentemente defensiva. Ocultarse ante el enemigo, pasar inadvertida. Profundicemos un poco más en el tema.

El gran filósofo español José Ortega y Gasset define muy acertadamente el camuflaje de la siguiente manera:

“El camuflaje es, por esencia, una realidad que no es la que parece. Su aspecto oculta, en vez de declarar su sustancia (…)”

Mariposa Gonepteryx rhamni
Gonepteryx rhamni (Linnaeus, 1758), una maestra del engaño.


La Cripsis o El arte de pasar desapercibido…

Cripsis es el término científico que se emplea para hablar en este sentido, entendiendo como tal el conjunto de adaptaciones que hacen que un ser vivo pase desapercibido ante el resto en un entorno determinado. Es la antítesis del aposemantismo, cuya finalidad es exactamente la contraria: llamar la atención haciéndose bien visible, vistiéndose con vivos colores indicadores de la (potencial) peligrosidad del individuo. En ambos casos, el objetivo es asegurarse la supervivencia, “si no existo no me comerán” en el primer caso y “¡cuidado conmigo, soy venenoso (o indigesto)!” en el segundo.

Oruga de mariposa Papilio Machaon
 Oruga de Papilio Machaon (Linnaeus, 1758) con puntos aposemanticos.

Aunque son términos estrechamente relacionados, no conviene confundir tampoco la cripsis con el mimetismo, ya que si bien en la primera el objetivo es pasar desapercibido en un determinado lugar imitando uno o varios objetos existentes en el mismo, en el segundo caso el imitado no es un objeto, sino otro ser vivo.

A las mariposas del género Hipparchia por ejemplo, les gusta acercarse a los caminos o zonas pedregosas, donde gracias a fenómenos de tipo críptico en ocasiones pasan realmente inadvertidas.

mariposa Hipparchia alcyone
 Hipparchia alcyone (Denis y Schiffermüller, 1775)

Mariposa Hipparchia semele
Hipparchia semele (Linnaeus, 1758)

Los mecanismos de defensa crípticos se dan en muchos casos durante cualquiera de las cuatro fases por las que pasan los lepidópteros a lo largo de su metamorfosis. Así:
  • Cuando son huevos, muchos permanecen ocultos a los depredadores en los enveses de las hojas de sus plantas nutricias, imitando en muchas ocasiones el color de las mismas o consiguiendo este efecto por medio de su consistencia traslúcida.
  • Cuando ya presentan forma de oruga, son muchas también las mariposas que se confunden entre la hojarasca o entre las ramas de las plantas nutricias, llegando a permanecer inmóviles durante varias horas si es necesario para pasar inadvertidas.
  • Quizás sea durante la fase de crisálida cuando este mecanismo defensivo adquiera su mayor importancia, ya que al permanecer inmóviles durante largos períodos de tiempo y sin posibilidad alguna de escape, el pasar inadvertidos se convierte en algo esencial para evitar ser devorados por los depredadores que conviven día a día dentro de un mismo y en ocasiones reducido entorno.
  • En los imagos es donde se dan los ejemplos mas vistosos y espectaculares. El grado de perfección de estos mecanismos varía evidentemente según las distintas especies. Así, mientras algunas, como nuestra Callophrys rubi (Linnaeus, 1758), simplemente imitan los colores del entorno que las rodea o por el que suelen moverse, otras llegan a imitar objetos existentes en los lugares en los que habitan, en ocasiones con un realismo francamente extraordinario, como muchas de las especies del género Kalima que se pueden observar en Tailandia por ejemplo, que imitan con tal perfección las hojas de las plantas de su entorno que cuando están en reposo sobre ramas secas llega a hacerse realmente complicada la localización de las mismas (http://www.flickr.com/photos/toddalperovitz/2092798784/ ).

Mariposa Callphrys rubi
 Callphrys rubi (Linnaeus, 1758)

Dentro de las mariposas diurnas españolas (y gallegas), uno de los primeros puestos en este ranking críptico lo ocupa sin lugar a dudas la Gonepterix rhamni, cuando decide posarse en árboles de hoja caduca cuando éstas están todavía verdes.

Mariposa Gonepterix rhamni
 Gonepterix rhamni

Otras de las que también podemos disfrutar por nuestra tierra, como la Hipparchia statilinus (Hufnagel, 1766) o la Brintesia circe (Fabricius, 1775), de costumbres menos arborícolas, poseen vestimentas en el reverso de sus alas que les permiten pasar desapercibidas en campos de hierba seca.

Mariposa Hipparchia statilinus
Hipparchia statilinus

Mariposa Brintesia circe
Brintesia circe


Pequeñas cápsulas de cianuro voladoras …

Dejando de lado la cripsis y centrándonos en el mimetismo, debemos diferenciar entre dos conceptos diferentes:

  • Mimetismo batesiano: descrito por vez primera por el británico Henry Walter Bates (1825-1892), donde la estrategia se basa en imitar a un individuo de diferente especie para tratar de ser confundido con éste. El secreto de esta imitación suele estar en el carácter tóxico o venenoso de la especie a imitar (que la hacen desapetecible a los hipotéticos depredadores) y que no presenta el imitador, que es totalmente inofensivo. Mas allá de lo puramente formal o visual, en muchos casos estos patrones de imitación se llegan a extender incluso al comportamiento.
  • Mimetismo müleriano: llamado así en honor a su descubridor, el alemán Johann Friedrich Theodor Müller (1821-1897), quien durante sus investigaciones en Brasil se dio cuenta de que individuos de diferentes especies con depredadores comunes y que acostumbran además a presentar determinadas características que las pueden llegar a hacer peligrosas, mimetizan o comparten determinadas señales visuales de advertencia. Aunque no se puede hablar en esencia de mimetismo en este segundo caso, aquí todas las especies involucradas sirven a la vez de patrón y refuerzan con ello su sistema de defensa.

Un ejemplo cercano de mimetismo mülleriano es el de las diferentes especies de zygaenas, pequeños heteróceros o mariposas nocturnas que podemos ver volar a menudo y a plena luz del día, tanto en Galicia como en el resto del país, por prados, zonas herbáceas, etc., sabedoras de que los patrones aposemánticos negros y rojos que presentan en sus alas harán que más de un depredador se lo piense antes de tratar de ingerirlas … y es que su alto contenido en cianuro no las debe de hacer nada apetecibles …

Mariposa Zygaena trifolii
Zygaena trifolii (Esper, 1783)

viernes, 1 de febrero de 2013

Las vanesas que destronaron a monarcas ...


Hace pocos meses que tuvimos noticia de la resolución de uno de los grandes misterios lepidopterológicos que traían de cabeza a mas de un investigador durante los últimos años: el destino de los ejemplares europeos de las vanesas de los cardos (Vanesa cardui, Linnaeus 1758) cuando, al llegar el final del verano, dejaban de verse por nuestros campos y desaparecían prácticamente por completo del viejo continente.

Un equipo de investigadores con significativa representación española (Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales y del Museo de Ciencias Naturales de Granollers) han constatado que la Vanesa cardui, al llegar al otoño, y tras haber disfrutado de la benevolencia del clima en las latitudes europeas durante los meses de primavera y verano, emprende un largo y duro viaje de regreso desde países tan lejanos como Noruega o Islandia hacia las cálidas tierras africanas de las que partieron como migrantes a finales del invierno anterior.

En total, entre ida y vuelta, son mas de 14.000 los kilómetros los que recorren estas intrépidas del aire. Para que os hagáis una idea, el equivalente a un viaje en avión en línea recta entre Madrid y la ciudad australiana de Perth, superando por tanto con creces el viaje que emprende en el continente americano la archiconocida mariposa Monarca (Danaus plexippus, Linnaeus 1758) entre México y Canadá.

Migración vanessa cardui y Dannaux plexippus

No confundirla con la Vanessa virginiensis (Drury, 1773)

La Vanesa cardui es un ninfálido de tamaño medio/grande que presenta la cara superior de sus alas de color anaranjado, con pequeñas manchas negras y una serie de pequeños lunares blancos hacia el ápice de las mismas. Entre sus plantas nutricias destacan el cardo (Carduus) del que recibe su nombre vulgar y las malvas, aunque dentro de sus hábitos alimenticios encontramos bastantes más. Esta mariposa presenta un período de vuelo polivoltino, así pues, las generaciones se suceden prácticamente durante todo el año.

Existe otra especie en nuestro país (de menor tamaño) con la se podría llegar a confundir: la Vanesa Virginiensis. Para diferenciarlas sin temor a equivocarnos bastará con observar si presenta o no una pequeña mancha blanca en el ala anterior a la altura del S2, en caso afirmativo estaríamos ante una Vanesa virginiensis, mientras que si esta mancha no está presente se trataría de una cardui. Ahora bien, si no tenemos la suerte de observarla por el anverso y lo que vemos es el reverso de sus alas, sabremos que se trata de una V. virginiensis si presenta un par de grandes ocelos en S2 y S5 (la cardui presenta cuatro y de mucho menor tamaño). También su distribución puede ser un carácter que nos ayude a descartar a una en beneficio de la otra, y es que en la Península, la Vanesa virginiensis es bastante más difícil de ver, y cuando lo hace suele ser siempre hacia el oeste (por lo que respecta a Galicia en el Baixo Miño) o en puntos muy localizados del centro peninsular o la costa levantina.
  
Bolboreta Vanessa cardui
Vanessa cardui

La migración

Han sido más de 60.000 las observaciones realizadas en más de 50 países europeos y africanos, y gracias a ellas, se ha constatado también que para poder cerrar el ciclo de principio a fin, desde su partida africana a principios de la primavera hasta su regreso en otoño, son necesarias seis generaciones de mariposas (en el caso de las monarca, son cuatro las generaciones necesarias para completar la migración, tres para el viaje de ida y tan solo una más para el viaje de regreso a tierras mejicanas).

El viaje de ida lo realizan en dos etapas, la primera coincidiendo con la estación primaveral, en la que colonizan amplias regiones de la cuenca mediterránea, y una segunda etapa, de carácter estival en la que la descendencia de esta primera oleada se expande por las tierras del centro y del norte de Europa, permaneciendo allí mientras dure el buen tiempo.


A finales de verano y durante el otoño, las nuevas generaciones iniciarán el camino de regreso a África, hasta las fértiles tierras de Ghana y  Senegal, que tras la época de lluvias se constituyen en lugares idóneos para la reproducción de la especie. Finalmente, mas avanzado el invierno, se concentrarán sobre todo en las Islas Canarias y al sur del Magreb antes de iniciar un nuevo ciclo migratorio.

Pero, ¿cuál es la razón por la cual había pasado desapercibido hasta ahora este viaje de retorno?, ¿cómo es posible que unos seres de apariencia tan frágil, cuyo peso corporal no supera el gramo sean capaces de semejante proeza?, la explicación está en las corrientes de aire atmosférico, y es que, para minimizar los esfuerzos necesarios a la hora de emprender tan largo viaje, estas mariposas de vuelo poderoso no dudan en ascender a grandes altitudes (500-1000 m) en busca de las grandes corrientes de aire sabedoras de que les van a facilitar la tarea.
                                              
Bolboreta Vanessa cardui

Bolboreta Vanessa cardui

Mas rápidas que Usain Bolt!

Seguro que os preguntareis que velocidades pueden alcanzar durante el viaje, pues bien, éstas pueden llegar a alcanzar los 40-50 Km/h, bastante superior incluso que el mismísimo Usain Bolt, quien en su mágica carrera de agosto del 2009 corrió los 100 metros que le separaban de la meta a una velocidad media de 37,5 Km/h (con picos de velocidad rozando los 45 Km/h en el tramo comprendido entre los 60 y 80 metros).

Por lo que atiende a la cantidad de individuos implicados en esta gran migración, es una cifra bastante difícil de calcular, si bien, las estimaciones más realistas indican éstos pueden llegar a alcanzar cifras de varios cientos de millones. … y sé de varios colegas (y amigos) que pudieron disfrutar de su paso por Cataluña en un grandioso espectáculo visual durante la famosa migración del año 2009.