miércoles, 30 de julio de 2014

Aprendiendo a diferenciar las Melanargia por la apariencia de la celda



Las mariposas que ocupan nuestra entrada de hoy adornan sus alas con unos espectaculares diseños blanquinegros a los que alude el nombre común que comparten todas ellas:
  • Medioluto norteña
  • Medioluto ibérica
  • Medioluto montañera
  • Medioluto herrumbrosa
  • Medioluto Inés
Tales vestimentas pueden hacer que a primera vista nos resulten muy complicadas de identificar en el campo o incluso en nuestro hogar, cuando editamos las fotografías delante del ordenador.
Para tratar de facilitar un poco las cosas, nos centraremos en la apariencia que presenta la “celda” de las alas delanteras, el auténtico DNI de las Melanargia ibéricas.
Como bien sabréis, la celda es esa zona alar perfectamente delimitada que se presenta a modo de islote alargado desde la zona basal del ala hasta aproximadamente la zona postdiscal y a la cual llegan la práctica totalidad de venas que parten desde los distintos lugares de los márgenes alares.
En caso de no tener la oportunidad de poder observar con claridad la celda, existen bastantes caracteres que sirven para diferenciar las unas de las otras y que seguramente podréis consultar en vuestras guías de referencia.
Por cuestiones de parecido, analizaremos y compararemos en primer lugar la celda de la norteña y de la ibérica, y es que en ambas, ésta se presenta de coloración totalmente blanca.
  • Melanargia galathea (Medioluto norteña)
Del mismo modo que la Melanargia lachesis presenta la celda totalmente blanca, sin ser atravesada por franja negra alguna que la divida en dos mitades, si bien, a diferencia de ésta, la galathea presenta el extremo más cercano a la zona postdiscal rematado de forma prácticamente roma.
Celda de la Melanargia galathea
Detalle de la celda de la Melanargia galathea
(Foto cortesía de Gelu Latorre)
 
  • Melanargia lachesis (Medioluto ibérica)
La Melanargia lachesis presenta pues, y del mismo modo que la anterior, la celda totalmente blanca, sin ser atravesada por ninguna franja negra, pero a diferencia de la galathea, el extremo más cercano a la zona postdiscal, acostumbra en ésta y en la inmensa mayoría de las ocasiones a rematar de forma más o menos apuntada, tal y como se puede observar en la siguiente fotografía.
Celda de la Melanargia lachesis
Detalle de la celda de la Melanargia lachesis
En aquellos casos en los que esta característica no aparece demasiado evidente, bueno es saber que en la península, la galathea solamente vuela en la franja norte, desde las cordilleras hasta el mar, partiendo de la parte oriental de la provincia de A Coruña hasta la mitad aproximadamente de la Cordillera Pinenaica. De ahí hacia el sur vuela lachesis.
Vistas ya las Melanargia de la celda blanca, analicemos  a continuación aquellas otras cuya celda se encuentra “partida” por una franja negra.
 
  • Melanargia russiae (Medioluto montañera)
La celda de la Melanargia russiae se ve atravesada por una característica banda negra poco gruesa  y bastante irregular.
Celda de la Melanargia russiae
Detalle de la celda de la Melanargia russiae
 
  • Melanargia occitanica (Medioluto herrumbrosa)
La celda de la Melanargia occitanica se ve atravesada por una banda negra bastante más regular y ancha que la russiae y que llega o se une en un ensanchamiento final con la vena mediana.
Celda de la Melanargia occitanica
Detalle de la celda de la Melanargia occitánica
(Foto cortesía de Rafa Obregón)
 
  • Melanargia ines (Medioluto Inés)
La celda de la última de las Melanargia que vuelan por la Península Ibérica, se ve atravesada por una muy gruesa y regular línea de color negro que a diferencia de la anterior no alcanza la vena mediana.
Celda de la Melanargia ines
Detalle de la celda de la Melanargia ines
(Foto cortesía de Nelson Fonseca)
 
Finalmente, en este cuadro resumen vemos el detalle de la celda en las diferentes Melanargia que hemos tratado de analizar en los párrafos precedentes:
 
 
 
 
 
 
 
 

domingo, 29 de junio de 2014

Cuatro reversos alares discretos que esconden un anverso espectacular: Nymphalis antiopa, Nymphalis polychloros, Aglais urticae y Aglais io



No cabe duda de que dentro de la gran familia Nymphalidae se encuentran muchas de las más espectaculares mariposas que vuelan por nuestro territorio. Quien todavía no ha conseguido ver una Aglais io (Pavo real), sueña con el ansiado día del encuentro, con poder enfocarla con precisión y capturarla para siempre en una fantástica imagen que ocupe un lugar de privilegio en sus archivos. Lo mismo, o algo muy parecido ocurre con  la siempre elegante Nymphalis antiopa (Antíopa), y en la que nos sentimos aludidos respecto del comentario anterior, pues no ha sido hasta este año cuando hemos podido por fin retratarla como ella se merece (y sé de algún que otro amigo leonés al que le ha ocurrido lo mismo …). Aglais urticae y Nymphalis polychloros, o lo que es lo mismo, la Ortiguera y la Olmera, son los otros dos naipes que completan nuestro espectacular póker de ninfálidos, y del que vamos a hablar un poquito a continuación.

  • Nymphalys antiopa (Antíopa)

Sería sin duda la anfitriona de un gran baile de gala al hipotéticamente hubiesen sido invitadas el resto de las mariposas ibéricas.  Luce un fantástico y elegante traje color burdeos, adornado hacia los pies con un bordado de ocelos azulados, flotando sobre una preciosa banda blanca más o menos amarillenta dependiendo del ejemplar ... (a medida que estoy escribiendo esto me viene inmediatamente a la memoria Juan Ramón Córdoba, cuando, hace apenas unos días, y encabezando una de sus maravillosas fotografías, creo recordar que se trataba de una Boloria selene, aludía a la cantidad de diseños que existen en la naturaleza, dispuestos a echar una mano al mejor diseñador del mundo…).

Anverso de Nymphalis antiopa
Anverso alar de Nymphalis antiopa


La Antíopa no la confundiremos con ninguna otra especie de las que vuelan por nuestra geografía, ella es “única”, tanto por el anverso como por el reverso de sus apéndices alares.

Reverso de Nymphalis antiopa
Reverso alar de Nymphalis antiopa


Esta maravilla vuela solamente por el norte peninsular, pudiendo disfrutar de ella como imago hasta el final de los meses que nos traen calor, allá por el mes de septiembre. 

  • Aglais io (Pavo real)

Inconfundible por su anverso, donde mejor una imagen que mil palabras que traten de describirla, cuando “apaga la luz” y nos muestra el oscuro reverso de sus alas,  podríamos llegar a confundirla en la distancia con alguna de las dos Nymphalis que hablaremos un poco más adelante (a diferencia de ellas, ésta presenta un tono mucho más homogéneo).

Anverso de Aglais io
Anverso alar de Aglais io, hasta hace poco Inachis io


Reverso de Inachis io
Reverso alar de Aglais io, hasta hace poco Inachis io


Fue a ella a quien dedicamos la primera entrada en nuestro blog, cuando tratábamos de relataros sus variados mecanismos de defensa ante hipotéticos ataques de sus depredadores.

Del mismo modo que la anterior, vuela sobre todo por la mitad norte peninsular (ésta entre los meses de marzo y octubre), aunque también se deja ver de cuando en vez hacia la esquina suroriental (incluso repasando la guía de Mariposas por la Vida,  hemos visto también un puntito rojo en el Algarve que ilustra alguna cita del sur portugués).

  • Nymphalis polychloros y Aglais urticae, parecidos mas que razonables

Los dos últimos ninfálidos a los que nos vamos a referir, guardan un gran parecido tanto por el anverso como por el reverso de sus alas, por los que a los ojos del observador inexperto pueden crear bastante confusión. 

Nymphalis polychloros soleándose
Nymphalis polychloros soleándose

Aglais urticae tomando temperatura
Aglais urticae tomando temperatura

Es por ello que a continuación nos centraremos en las diferencias entre Nymphalis polychloros y Aglais urticae.

La Olmera (Nymphalis polychloros) se presenta en tamaño ligeramente más grande que la Ortiguera (Aglais urticae), además, la coloración anaranjada que predomina en el anverso de sus alas es sensiblemente más apagada que en el caso de la urticae, la cual presume de un anaranjado  muy vivo y llamativo.

Además de éstas y otras diferencias menores, hay un detalle fácil de observar en el anverso de las alas anteriores que resultará clave a la hora de separar una de la otra: el lunar que presenta Nymphalis polychloros cerca del ángulo anal del que carece su compañera Aglais urticae.

Diferencias entre Nymphalis polychloros y Aglais urticae
Nymphalis polychloros y Aglais urticae: la diferencia clave la marca un punto


Pero puede que no haya demasiado sol y que no tengamos la suerte de que el ropalócero nos muestre el espectacular anverso de sus alas y lo que nos muestre sea el reverso, deberemos entonces fijar nuestra atención en la zona postdiscal. Así, mientras que la Ortiguera la posee de una tonalidad ocre y que contrasta bastante con el oscuro casi negro de las zonas basal y discal, la Olmera, nos muestra en su reverso una tonalidad marronácea un tanto más clara que la anterior. Si además el ejemplar quiere colaborar y nos muestra también parte del reverso de las anteriores, podremos observar además que el contraste tonal entre las zonas discal y postdiscal es mucho más acusado en Aglais urticae que en Nymphalis polychloros.

Reverso alar de Aglais urticae y Nymphlis polichloros
Reverso alar de Aglais urticae y Nymphlis polichloros

En cuanto a la geografía de vuelo, la Olmera lo hace por prácticamente toda la península entre los meses de marzo y octubre, mientras que la Ortiguera vuela por prácticamente los mismos lugares y fechas que lo hace Aglais io (la razón la tienen el clima y sobre todo su nutricia, la Urtica), aunque a diferencia de esta última, en la esquina suroriental peninsular la urticae es bastante más común. 

Aquí, y por su anverso vemos juntas a nuestras cuatro protagonistas de hoy:

Anverso de Aglais urticae, Aglais io, Nymphalis polycloros y Nymphalis antiopa
Póker de ninfálidos

 Resumen final del reverso de estas cuatro maravillas, para facilitar la comparación entre especies:

Reverso de Aglais urticae, Aglais io, Nymphalis polycloros y Nymphalis antiopa
Los cuatro discretos anversos de nuestras protagonistas

jueves, 22 de mayo de 2014

Gonepteryx rhamni y Gonepteryx cleopatra: el juego de las diferencias





El par de mariposas que nos ocupa hoy presenta un acusado dimorfismo sexual, y en lo relativo a las  hembras, es uno de los que más quebraderos de cabeza nos puede llegar a ocasionar a la hora de discernir la especie, si rhamni o si cleopatra, las dos representantes del género Gonepteryx que vuelan en la Península Ibérica y archipiélagos (aunque en éstos, y por lo que a la segunda se refiere, con subespecies propias que difieren un tanto de las formas que se pueden ver en la Peínsula).


  • Los machos


Decimos que el problema de la identificación radica en las hembras, y es que en los machos, las diferencias son bastante notables y saltan a la vista: así, mientras que el macho de Gonepteryx rhmani presenta un homogéneo “traje” de color amarillo limón por el anverso de sus cuatro alas y al cual alude su nombre común o popular de “Limonera”, el macho de la Cleopatra luce en el anverso alar del par delantero, una gran mancha discal y postdiscal de color anaranjado intenso que hace que en vuelo no haya confusión posible con la anterior.

Decimos en vuelo, porque como bien sabréis y habréis podido comprobar a lo largo de vuestras salidas campestres, estas mariposas no se posan con las alas abiertas, sino que como muchas otras, en posición de reposo, o cuando se dedican a las “artes del buen libar”, pliegan sus alas ofreciéndonos solamente un plano visual por el reverso de las mismas. 

Desde este punto de vista, el macho de la Limonera (Gonepteryx rhamni), presenta una coloración de color verde más o menos pálido, que se hace un tanto amarillenta en el par delantero desde la celda hasta la zona marginal interna. A diferencia de él, el macho de Cleopatra (nombre común de nuestra segunda Gonepteryx), presenta por el reverso de sus alas una tonación verde sensiblemente más pálida que la anterior, notándosele al trasluz la gran mancha anaranjada a la que antes hacíamos referencia cuando comentábamos la apariencia del anverso en el par alar delantero.

Diferencias entre machos de Gonepteryx rhamni y Gonepteryx cleopatra
Diferencias entre machos de Gonepteryx rhamni y Gonepteryx cleopatra


Las diferencias cromáticas son pues la clave a la hora de diferenciar los machos, y aunque hay otra serie de detalles que difieren entre ambas, no vamos a profundizar en ellos ahora ya que sí los vamos a necesitar en el caso de las hembras, ya que en éstas  las diferencias de color son mínimas.


  • Las hembras


Las representantes del sexo femenino de ambas especies se adornan con “vestiduras” más o menos blanquecinas, que si bien nos servirán para distinguirlas fácilmente de los ejemplares macho, nos confundirán bastante a la hora de saber a ciencia cierta si estamos ante una Limonera o ante una Cleopatra.

Debido a su cromatismo blanquecino, en vuelo la distinción es prácticamente imposible (si ambas especies conviven en una misma área geográfica). Ahora bien, cuando por fin se posan, dejan entrever por el reverso de sus alas una serie de puntos clave en los que si nos fijamos con detenimiento hallaremos las claves para poder diferenciarlas. Éstas son tres fundamentalmente:

  • La Zona marginal del par alar delantero: en el caso de Gonepteryx rhamni (tanto en machos como en hembras), el perfil que describe la zona marginal a medida que nos acercamos al ápice, presenta una forma curvada más o menos continua, mientras que en el caso de Gonepteryx cleopatra, este perfil es mucho más rectilíneo, cambiando de dirección en el último segmento ya sobre el propio ápice alar. 
  • La amplitud (en grados) del hipotético ángulo que se forma en el par trasero en la zona marginal a la altura de v3 (las que parecen “colas”): mientras que las “colas” del Gonepteryx rhamni son bastante afiladas (con forma podríamos decir de ángulo agudo), las de la Gonepteryx cleopatra son mucho más suaves, menos afiladas, acercándose más a la forma de un hipotético ángulo obtuso.
  • La coloración de la zona situada en la parte superior de la celda en el reverso del par delantero: si la posición de reposo del ejemplar nos lo permite, y deja al descubierto la superficie suficiente del ala anterior, podremos comprobar que en el caso de Gonepteryx cleopatra, justo encima de la celda, a la altura de la vena mediana, se dibuja una tenue línea de color amarillento/anaranjada de la que carecen los ejemplares hembra de Gonepteryx rhamni. 

Veamos mejor todas estas características de un modo mucho más visual a través del siguiente esquema:

Diferencias entre hembras de Gonepteryx rhamni y Gonepteryx cleopatra
Diferencias entre hembras de Gonepteryx rhamni y Gonepteryx cleopatra


Aun así, y después de todo lo anteriormente expuesto, en muchos casos, debido a la perspectiva de la fotografía, la luz y la manera en la que ésta incide sobre el ejemplar, la distancia de la toma, etc., puede que la identificación pueda resultar incluso complicada, por lo que cuantos más datos tengamos, la decisión a tomar tendrá mayor fundamento: frecuencia de ejemplares macho en la zona, ubicación geográfica, citas concretas en el área donde se produce el avistamiento, etc. 

Aquí os dejo unas cuantas imágenes para practicar:

Gonepteryx rhamni macho


Hembra de Gonepteryx rhamni


Macho Gonepteryx cleopatra


Hembra Gonepteryx cleopatra


Macho y hembra de Gonepteryx cleopatra

jueves, 24 de abril de 2014

Los tres licénidos verdes: Callophrys rubi, Callophrys avis y Tomares ballus: claves para diferenciarlas




Nuestras tres protagonistas verdes, lo son en realidad por la cara de sus alas que podemos observar normalmente cuando se encuentran posadas, la del reverso. Sin embargo, y del mismo modo que nuestra luna, estos tres licénidos poseen también tienen una cara oculta (aunque no tanto), la del anverso de sus alas, así, a no ser en vuelo o en el momento de la precópula, difícilmente podremos apreciar que el color de las mismas no es verde sino marrón.

Tomares ballus, Callophrys rubi y avis
Claves visuales para diferenciar Callophrys rubi de Callophrys avis y Tomares ballus

Cardenillo, Cejialba y Cejirrubia son los nombres comunes que reciben en el idioma de Cervantes la Tomares ballus, la Callophrys rubi y la Callophrys avis respectivamente.


  • Tomares ballus

La más diferente de las tres es la pequeña Tomares ballus, una fantástica mariposa univoltina que se deja ver desde fechas muy tempranas cada inicio de temporada, siempre antes en el sur (desde enero incluso) que en las latitudes más al norte de la Península Ibérica, donde hay que esperar normalmente hasta finales del mes de febrero o principios del mes de marzo. Como imagos con alas podremos disfrutar de ella hasta bien entrado el mes de mayo incluso, dependiendo del lugar.

Tomares ballus posada
Tomares ballus

El Cardenillo no vuela en la Península Ibérica por la franja norte. Así, quedan excluidas de su área de vuelo  las tierras bañadas por el cantábrico, desde el límite Atlántico occidental de Galicia hasta la parte más oriental de los Montes Pirineos.

El dimorfismo sexual es acusado en esta especie, ya que por el anverso alar, mientras que los machos son prácticamente marrones en toda su extensión, las hembras presentan en las delanteras las zonas basal y discal anaranjadas (llegando incluso a la zona postdiscal) rodeadas del marrón típico del macho, mientras que en el par trasero el anaranjado lo presentan en la zona postdiscal y submarginal.

Cardenillo
Cardenillo, nombre común de Tomares ballus

Cuando todavía no se han ganado las alas y crecen como oruga, su alimentación se basa fundamentalmente en diferentes especies de Mendicago, Lotus corniculatus, Trifolium cherleri y otras leguminosas, presentando en ocasiones comportamientos de canibalismo.

Como otros muchos licénidos durante su fase larvaria viven en asociación con hormigas, en este caso concreto Plagiolepis pygmaea.

A la hora de identificarla sin miedo a confundirla con alguna de las dos Callophrys, nos fijaremos en lo bien “abrigada” que se encuentra ésta en el abdomen y zona basal de las alas, el cual se presenta bien cubierto de pelillos de color verde fácilmente distinguibles.

Mucho más fácil todavía, y en contraposición a las Cejialba y Cejirrubia, es ver en el reverso del par de alas delantero un vistoso diseño de puntos negros sobre fondo anaranjado. En el reverso de las alas traseras, de color verde hasta la zona submarginal, se aprecian también una serie de puntos marronáceos en arco que hacen de frontera entre la zona postdiscal y submarginal.


Tomares ballus al sol
La pequeña Tomares ballus


  • Callophrys rubi

La segunda a la que nos vamos a referir, Callophrys rubi recibe el nombre común de Cejialba. Al igual que la Tomares, se trata de una mariposa univoltina que aunque también temprano, aparece un poco  más tarde que la anterior, en el mes de marzo, pudiéndose ver individuos incluso hasta bien entrado en mes de julio.

Callophrys rubi
Callophrys rubi

La Cejialba  vuela a lo largo y ancho de toda la Península Ibérica y Archipiélago Balear (cierto es que existe una cita en Tenerife de principios de los años 60 la cual desconocemos si está confirmada o no).

El dimorfismo sexual es muy poco acusado en esta especie, limitándose a la presencia de la pequeña androconia que presentan los machos y no las hembras justo al final de la celda en el anverso de las alas anteriores, de color marronáceo en ambos sexos.

Callophrys rubi posada
Callophrys rubi, verde esmeralda

Como oruga (de aspecto y colorido muy variable) se alimenta de diferentes especies de Cystius y Genista, Ulex, Dorynium, Rubus, Arbutus, Rhamnus y otras. 

La posible confusión a la hora de identificarla puede llegar a producirse con su “prima” Callophrys avis (la Cejirrubia). Para no caer en este error será necesario que nos fijemos en un aspecto clave y que el lector atento quizás ya haya deducido de su nombre común: la coloración de sus “cejas”. Callophrys rubi presenta las cejas claramente blancas, mientras que la avis las presenta de color “óxido”.

Como muchas otras mariposas, a las Callophrys “no les gusta” posarse con las alas abiertas, así, cuando nos permiten disfrutar de su observación en reposo, siempre lo hacen del  con las alas replegadas mostrándonos su maravilloso verde esmeralda en el reverso alar. En él, la línea blanca de puntos que adorna el par trasero a la altura de la zona media discal, raramente se prolonga por el par delantero, y si lo hace, es claramente vestigial (en el caso de la avis, la línea blanca aparece claramente marcada tanto en el reverso del par anterior como en el del posterior).

Cejialba
La Cejialba


  • Callophrys avis

Finalmente, y para rematar este pequeño apunte, nos queda referirnos un poco más en detalle a la Callophrys avis recibe el nombre común de Cejirrubia (ahora ya sabéis por qué). Otra mariposa univoltina que aparece en el mes de marzo y que se suele dejar ver hasta principios del mes de junio (aunque en determinadas localidades este período de vuelo es mucho más reducido, apareciendo más tarde y desapareciendo antes).

Callophrys avis
Callophrys avis, Cejirrubia

La Cejirrubia presenta un área de vuelo peninsular bastante más restrictiva que la anterior: Portugal, Extremadura y zonas occidental y parte de la centro-oriental de Andalucía, Costa catalana y puntos salpicados de la cuenca del Ebro, lo mismo que en la Comunidad Valenciana.

El dimorfismo sexual es similar al de la Cejialba.

Como oruga, y dentro del ámbito peninsular, se alimenta fundamentalmente de Arbutus unedo, aunque también de Coryaria myrtifolia y Salvia verbenaca.

A diferencia de la Callophrys rubi que las tiene blancas, las cejas de la Callophrys avis son de color óxido, y la línea blanca del reverso alar que se inicia en el par trasero continua de forma marcada en el par delantero.

Mucho más recelosa que la rubi, a la avis le encanta reposar y solearse en las hojas de su nutricia y descender mucho al suelo.